miércoles, 1 de febrero de 2012

Miércoles.

Nunca supe que tenía el alma partida en dos. Pero te quiero. Te quiero. Quiero que lo vuelvas a saber. Ya sea miércoles o nuestra despedida. Aunque me sienta más insomne que nunca. Te quiero. Te quiero y odio decírtelo. Odio escucharlo sin motivo, que alardeen y pronuncien deseos sin comienzo. Odio quererte cuando creo querer a otros. Atrapada entre sus miradas, bebiéndome el veneno que dejé nacer. No sé si es que te quiero a tí, si me robaste siglos atrás el corazón. Te quiero, aunque nos odiemos. Te quiero y te querré cien vidas más allá de este momento. Te querré una vez ya olvidada tu existencia.

Febrero.

- Estoy cansada- pensé mientras me miraba en el espejo.

Mientras me peinaba el último mechón. Recuerdo cómo deslizaba mis dedos a través de mis mejillas, alzando los ojos al techo.



Suponía que no volvería a pensarlo, pero me pesan un poco las ideas. La gente que me roza al pasar, sus voces. La mañana y la tarde. Estoy cansada de escuchar cómo se derraman las ilusiones. Estoy cansada de soñar. Pues incluso el sueño tiene un final. Estoy cansada de permanecer en la misma etapa. Dentro de la incansable sensación de haber estado durante años en off. Estoy cansada del amor. De pensar en ello, de frustrarme. Estoy cansada de sentir y de que sientan por mí. Estoy cansada porque me da demasiada rabia saber que en el fondo me cuesta reconocerlo. Es querer y no querer a la vez. Alejarme de lo que soy y acercarme al vicio. A la adicción. A la necesidad. Estoy cansada de mi naturaleza, de los aciertos, de escapar en una misma dirección.

volar.

Nunca supe cómo hacerlo. Por suerte, conozco a alguien capaz de presentarme sus alas. Con un pequeño empujoncito consigue que respiren con normalidad. Alguien que forma parte de la melodía que recorre la acción de mi descrita locura.

Por cada uno de los precipicios en los que estuvimos a punto de levitar.

martes, 24 de enero de 2012

Fracaso.

Grita conmigo que fracasar no es el fin, es el comienzo. ¿Has notado eso?...El viento en la nuca, la velocidad en los labios. Grita todo lo que quieras, subiré la música. Puedes pensar que nadie te acompaña, ni siquiera yo. Escucha tus latidos. ¿Nunca te habías preguntado por qué parece que nuestro corazón abarca todo el pecho cuando somos felices? ¿por qué se expanden los latidos, por qué la sangre fluye tan rápido cuando nada más importa?...¿lo sabes, sabes ya qué es esta sensación?. Es la vida, la verdadera vida.

domingo, 22 de enero de 2012

Enero.

Llámalo Enero,o invierno si prefieres,llama como quieras al temblor, yo lo llamo amor, ingenuo de mí, amor, a la razón de mi desespere, al beso salado en las mañanas, al puño agrio en el estómago de las noches, al magnetismo de tu mirada, amor, al olor a barniz de los abrazos de la vida, a los atardeceres color orina, a los infranqueables escalones en los que me muero, al calendario que mato con mi nombre, con el tuyo, amor, a las heces a las que me sumo en mi cotidiano existir, a la melodía del yunque en una primera vez, al reguero de lagrimas de la última vez, al imborrable recuerdo de las despedidas, amor, al odio, al rencor, que no son más que los hijos del abrazo, del te quiero,amor.

Errores de cálculo en la mirada.

El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez. Los mudos no gritan, los sordos no ven la música, con las cinco letras que se escribe tarde no puedes escribir ahora, el amor que fue, ese ya nunca vuelve.

sábado, 14 de enero de 2012

Redirecccionando.

La fragilidad se vuelve extraña y ajena cuando la relacionan conmigo. Sé que siento, y sé que debería guardar bajo llave todas esas palabras que dejo en el aire. Prefiero no fingir. Salvaguardo lo que siento por miedo a perderme entre espirales de ilusiones. La verdad y yo...tenemos puntos de vista diferentes. Ya no quedan frases capaces de pararnos los pies. Ya no me recuerdan las calles a ti. Ya no me imagino siendo lo mejor para ti. Ya ni siquiera te veo cuando estamos frente a frente. Ya no me dueles. Ya no seré la misma, a pesar de haber rozado el fin de aquel laberinto. La resignación es saber que siempre soy yo quien en contra de toda realidad cae en picado. Porque me gusta, porque me llena de vida disponer de unos minutos en silencio. Emocionalmente dependiente, resbaladiza, caótica, aleatoria...Veo el mundo con otros ojos, soy multitud de miradas. Ilimitada. Inconstante. Bailo con los ojos cerrados cuando me encierran días grises. Deliro. Grito. Acelero el paso cuando me siento irreal. Estoy mejor sin ti. Me echarás de menos. Simplemente lo sé. Yo no soy para nadie, salvo para el amor. Amo la idea de amor. Me gustan los días conmigo misma, sentada en cualquier lugar mientras los aviones pasan. Se me da bien compartir la soledad. No sé quién soy. Me atraen los imposibles. Soy amiga de las tardes de lluvia y los desconsolados. Soy incondicional de aquellos que dispongan de un poco de desamor por compartir. Escribo historias sin fin en mis ratos libres. Colecciono desperfectos. Me rompo muchas veces, la mayor parte de las fracturas se concentran en el pecho. Me dejo romper. Me gusta repetir escena. Me gusta ser la protagonista de mi propia fragilidad. Me gusta saber que tarde o temprano la búsqueda cesará. Que nada de esto valdrá la pena. Que la melancolía se esconderá en otras almohadas.